Apocalipsis – Eventos finales

En las lecciones anteriores hicimos un recuento de cada uno de los castigos del justo juicio de Dios sobre la tierra y también de lo que estará ocurriendo con la iglesia en el cielo. En la tierra Tribulación y gran Tribulación que a pesar de ser anunciadas una y otra vez por sus profetas han sido conscientemente desoídos por el hombre pecador. Como dice en el libro de Romanos 1:21 «Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido.»

Apocalipsis Eventos finales

Pasemos pues a los eventos subsiguientes:

La segunda venida

Al fin de los tiempos Jesús mismo volverá, ya no como Salvador, sino como Juez y aparecerá en el cielo en las nubes con todo su ejército. Veamos algunos versículos que anuncian su venida:

  • «Vienen de lejana tierra, de lo postrero de los cielos, Jehová y los instrumentos de su ira, para destruir toda la tierra.»
    Isaías 13:5
  • «Profecía sobre Egipto. He aquí que Jehová monta sobre una ligera nube, y entrará en Egipto; y los ídolos de Egipto temblarán delante de él, y desfallecerá el corazón de los egipcios dentro de ellos.»
    Isaías 19:1
  • «Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él.»
    Daniel 7:13
  • «Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.»
    Mateo 24:30
  • «Jesús le dijo: Tú lo has dicho; y además os digo, que desde ahora veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo.»
    Mateo 26:64
  • «Entonces verán al Hijo del Hombre, que vendrá en las nubes con gran poder y gloria.»
    Marcos 13:26
  • «Entonces verán al Hijo del Hombre, que vendrá en una nube con poder y gran gloria.»
    Lucas 21:27
  • «y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo;»
    2 Tesalonicenses 1:7-8
  • «He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él. Sí, amén.»
    Apocalipsis 1:7
  • «Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea.»
    Apocalipsis 19:11

Cada uno de los versículos anteriores nos da detalles de la venida del Señor. Llegamos al capítulo 19 y encontramos a Jesús montando un caballo blanco. No hay confundir este caballo con el del anticristo en Apocalipsis 6:1-2. Como vimos al principio de este estudio hay que hacer la diferencia entre el arrebatamiento y la segunda venida. En la segunda venida Jesús viene con poder con todos sus ejércitos.

Apocalipsis nos dice que los ejércitos celestiales lo siguen también en caballos blancos (Apocalipsis 19:14). En este regreso definitivo Jesús descenderá al Monte Meguido (traducción del Hebreo Armagedón, Apocalipsis 16:16) desde donde reunirá a su pueblo y organizará su ejército (Mateo 24:31).

La batalla de Armagedón

No olvidemos que en este punto el anticristo habrá reinado por varios años y que millones de personas lo adoraron y se pusieron su marca, por lo cual al ver descender a Jesús le declararán la guerra (Apocalipsis 17:14; 19:19).

Si crees que el castigo para esta humanidad pecadora y anti-Dios no fue suficiente con lo que vimos en lecciones anteriores, entonces espera lo que viene en la batalla de Armagedón. Si por el contrario crees que es demasiado el castigo es porque no has entendido lo mucho que hemos ofendido a un Dios tres veces Santo.

Ya te podrás imaginar que con los avances actuales en materia militar y teniendo el anticristo el poder mundial estamos hablando de una guerra mundial sin precedentes. Pero todo el poder militar que el hombre ha podido desarrollar no servirá de nada contra el ejército de Dios. La masacre y desolación será realmente avasalladora en todo el mundo pues los siervos de Dios aniquilarán al anticristo y a todos sus seguidores por todo el mundo. Dejemos que sea la Biblia la que nos dé una descripción de lo que ocurrirá:

  • «Y vi a un ángel que estaba en pie en el sol, y clamó a gran voz, diciendo a todas las aves que vuelan en medio del cielo: Venid, y congregaos a la gran cena de Dios, para que comáis carnes de reyes y de capitanes, y carnes de fuertes, carnes de caballos y de sus jinetes, y carnes de todos, libres y esclavos, pequeños y grandes.»
    Apocalipsis 19:17-18
  • «Cualquiera que sea hallado será alanceado; y cualquiera que por ellos sea tomado, caerá a espada.»
    Isaías 13:15
  • «Día de tinieblas y de oscuridad, día de nube y de sombra; como sobre los montes se extiende el alba, así vendrá un pueblo grande y fuerte; semejante a él no lo hubo jamás, ni después de él lo habrá en años de muchas generaciones. Delante de él consumirá fuego, tras de él abrasará llama; como el huerto del Edén será la tierra delante de él, y detrás de él como desierto asolado; ni tampoco habrá quien de él escape. Su aspecto, como aspecto de caballos, y como gente de a caballo correrán. Como estruendo de carros saltarán sobre las cumbres de los montes; como sonido de llama de fuego que consume hojarascas, como pueblo fuerte dispuesto para la batalla. Delante de él temerán los pueblos; se pondrán pálidos todos los semblantes.»
    Joel 2:2-6
  • «Día de ira aquel día, día de angustia y de aprieto, día de alboroto y de asolamiento, día de tiniebla y de oscuridad, día de nublado y de entenebrecimiento, día de trompeta y de algazara sobre las ciudades fortificadas, y sobre las altas torres. Y atribularé a los hombres, y andarán como ciegos, porque pecaron contra Jehová; y la sangre de ellos será derramada como polvo, y su carne como estiércol. Ni su plata ni su oro podrá librarlos en el día de la ira de Jehová, pues toda la tierra será consumida con el fuego de su celo; porque ciertamente destrucción apresurada hará de todos los habitantes de la tierra.»
    Sofonías 1:15-18
  • «Tú, pues, profetizarás contra ellos todas estas palabras y les dirás: Jehová rugirá desde lo alto, y desde su morada santa dará su voz; rugirá fuertemente contra su morada; canción de lagareros cantará contra todos los moradores de la tierra. Llegará el estruendo hasta el fin de la tierra, porque Jehová tiene juicio contra las naciones; él es el Juez de toda carne; entregará los impíos a espada, dice Jehová. Así ha dicho Jehová de los ejércitos: He aquí que el mal irá de nación en nación, y grande tempestad se levantará de los fines de la tierra. Y yacerán los muertos de Jehová en aquel día desde un extremo de la tierra hasta el otro; no se endecharán ni se recogerán ni serán enterrados; como estiércol quedarán sobre la faz de la tierra.»
    Jeremías 25:30-33
  • «Y se meterán en las cavernas de las peñas y en las aberturas de la tierra, por la presencia temible de Jehová, y por el resplandor de su majestad, cuando él se levante para castigar la tierra. Aquel día arrojará el hombre a los topos y murciélagos sus ídolos de plata y sus ídolos de oro, que le hicieron para que adorase, y se meterá en las hendiduras de las rocas y en las cavernas de las peñas, por la presencia formidable de Jehová, y por el resplandor de su majestad, cuando se levante para castigar la tierra.»
    Isaías 2:19-21

Dice también en Apocalipsis 14:20 que esta guerra en el Monte Meguido será semejante a un lagar que es pisado para sacar el jugo de las uvas, refiriéndose a la cantidad de sangre que será derramada por mil seiscientos estadios, es decir, 288 kilómetros, que era la distancia de un extremo a otro de la antigua Palestina.

Si te preguntas si alguno de los siervos de Dios morirá en esta batalla te puedo asegurar que no pues son inmortales (Joel 2:8).

En cuanto al anticristo y el falso profeta serán los primeros en ser lanzados al lago de fuego (Apocalipsis 19:20). El diablo por su parte será atado por mil años en el gran abismo (Apocalipsis 20:1-3).

Juicio de las naciones

En Apocalipsis 20:4 el apóstol Juan nos dice que vio tronos para juzgar. Recordemos que mucha gente se esconderá en peñas y cuevas para no morir durante la Batalla de Armagedón, pero entonces, todas las personas serán reunidas delante de Jesús para lo que se conoce como El Juicio de las naciones o juicio de los cabritos. Dice en el libro de Mateo:

» Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, se sentará en su trono de gloria, entonces se sentará en su trono de gloria, y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartarálos unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos.»

Mateo 25:31-32

En este juicio serán tomadas en cuenta las buenas acciones que las personas hayan hecho hacia creyentes y judíos (Mateo 25:33-46) como una oportunidad para arrepentirse y volverse a Dios de corazón. Aquellos que vivieron de forma malvada irán al lago de fuego.

El Milenio

Lo primero que hay que tomar en cuenta con el reino milenial de Cristo sobre esta tierra es que aquellos que fueron asesinados por el anticristo por causa de su fe serán resucitados y se unirán así a todos los santos y al pueblo de Israel. Sí es interesante pensar que los cuerpos resucitados de los creyentes serán diferentes a los del resto de la humanidad, por lo que tiene mucho sentido que los primeros gobernarán sobre los otros y que probablemente estas diferencias serán lo que utilizará el diablo como último recurso cuando sea soltado al fin de los mil años (Apocalipsis 20:4).

Pero volviendo al reino milenial es grandioso que al fin Jesús se siente para reinar en el trono de David como legítimo heredero al trono (Lucas 1:32-33). «Y él estará, y apacentará con poder de Jehová, con grandeza del nombre de Jehová su Dios; y morarán seguros, porque ahora será engrandecido hasta los fines de la tierra.»
Miqueas 5:4

Recordando que el mejor comentario de la Biblia es la Biblia misma, leamos la descripción del milenio en el libro de Isaías:

«Saldrá una vara del tronco de Isaí, y un vástago retoñará de sus raíces. Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová. Y le hará entender diligente en el temor de Jehová. No juzgará según la vista de sus ojos, ni argüirá por lo que oigan sus oídos; sino que juzgará con justicia a los pobres, y argüirá con equidad por los mansos de la tierra; y herirá la tierra con la vara de su boca, y con el espíritu de sus labios matará al impío. Y será la justicia cinto de sus lomos, y la fidelidad ceñidor de su cintura. Morará el lobo con el cordero, y el leopardo con el cabrito se acostará; el becerro y el león y la bestia doméstica andarán juntos, y un niño los pastoreará. La vaca y la osa pacerán, sus crías se echarán juntas; y el león como el buey comerá paja. Y el niño de pecho jugará sobre la cueva del áspid, y el recién destetado extenderá su mano sobre la caverna de la víbora. No harán mal ni dañarán en todo mi santo monte; porque la tierra será llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mar. Acontecerá en aquel tiempo que la raíz de Isaí, la cual estará puesta por pendón a los pueblos, será buscada por las gentes; y su habitación será gloriosa.»

Isaías 11:1-10

Gog y Magog

Al fin de los mil años el diablo será soltado y este saldrá a engañar a las naciones para rebelarse contra el reino de Jesús (Apocalipsis 20:3, 7-9).

En el libro de Ezequiel se nos explica que este ejército liderado por el diablo creerá muy fácil ir a atacar a una ciudad tranquila y sin muros (Ezequiel 38:10-12). Pero en este caso descenderá fuego de Dios que exterminará a los detractores.

El diablo será echado finalmente en el lago de fuego (Apocalipsis 20:10).

El juicio del gran trono blanco

Entonces serán resucitados los muertos de todas las edades, unos para vida eterna y otros para condenación eterna. Apocalipsis lo describe de la siguiente manera:

«Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos. Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras. Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.»

Apocalipsis 20:11-15

Recordemos que el justo vivirá por su fe (Romanos 1:17). Los que vivieron antes del nacimiento de Jesús, tenían que poner su fe en Dios y en el sacrificio del Mesías prometido y los que hemos vivido después de la muerte y resurrección de Cristo igualmente (Juan 3:16).

En Lucas 10:20 Jesús dijo a sus discípulos que debían regocijarse de que sus nombres estaban ya escritos en el libro de la vida.

Cielos nuevos y tierra nueva

Estimados amigos, pensar en que todo el universo conocido desaparecerá y que Dios creará algo mucho mejor es demasiado para nuestra mente limitada, pero si Dios con su sola palabra creó los cielos y la tierra que hoy vemos, no hay ninguna duda de su poder ilimitado. Pero para ir concluyendo este estudio leamos sobre esto en Apocalipsis:

«Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más. Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido. Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron. Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas.»

Apocalipsis 21:1-5

Apocalipsis continúa con una fantástica descripción de la nueva Jerusalén. Te invitamos a leerlo completo y así no te pierdas ningún detalle.

Agradecemos a todos nuestros lectores que nos han seguido durante este recorrido por cada uno de los eventos más importantes profetizados en Apocalipsis. Por razones de tiempo y espacio hemos tratado de resumir y no ahondar demasiado en ciertos detalles. Pero esperamos que con esta base cada uno pueda enriquecer su estudio personal.

Terminamos este estudio con los últimos dos versículos del libro de Apocalipsis:

«El que da testimonio de estas cosas dice: Ciertamente vengo en breve. Amén; sí, ven, Señor Jesús. La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos vosotros. Amén.»

Apocalipsis 22:20-21

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