¿Cómo los cristianos hemos cambiado el evangelio de la paz por el mensaje de odio?

Temas como el aborto, el homosexualismo, la ideología de género, la eutanasia, la fecundación in vitro y la legalización de las drogas encienden los ánimos de muchos cristianos con sentimientos de indignación, muy similar a la forma en que héroes del antiguo testamento actuaron por celo de Dios. Personajes como Leví (Éxodo 32:25-28), que sacó su espada para matar a todos los idólatras, a los hijos de Jacob que hicieron estragos en Siquem por la fornicación de un hombre con su hermana (Génesis 34:13-31) y la lista sigue con jueces, reyes y profetas como Jehú, Josías, Elías, Eliseo, Samuel y muchos otros.

¿Cómo los cristianos hemos cambiado el evangelio de la paz por el mensaje de odio?

Hay que tener claro que esa forma de trabajar en el antiguo testamento tenía el propósito de hacer del pueblo de Israel, el pueblo escogido por Dios, un pueblo santo, un linaje escogido del cual nacería el Mesías, que fuera de bendición al mundo entero y si hiciéramos una analogía sobre eso deberíamos ser muy celosos por nuestra propia santidad y la de nuestras iglesias. Es decir, hacia dentro del pueblo de Dios, no hacia afuera.

Pero Jesús, Dios hecho carne, nos trajo un mensaje diferente, su mensaje fue un mensaje de paz, amor, fe y arrepentimiento. Su propósito al venir a la tierra fue entregar su vida para traer reconciliación entre Dios y el hombre. Con esto jamás quiero decir que debemos tolerar el pecado, le pido estimado lector, como le dijo Pablo a Félix, que me escuche con paciencia (Hechos 26:3).

Pero si te preguntas qué fue lo que Jesús nos mandó a hacer, la respuesta no puede ser otra que la de ir y predicar el evangelio. La gran comisión que Jesús le encargó a su iglesia fue la de ir por todo el mundo y predicar el evangelio a toda criatura, enseñándoles la Palabra de Dios (Mateo 28:19-20). Esa es nuestra misión y es en la que deben estar todas nuestras energías, empeño, enfoque y dedicación. No hay nada más importante que llevar la Palabra de Dios a todo lugar.

Lamentablemente, muchos cristianos se han autoencomendado la «misión» de protestar, hacer marchas y campañas en contra de temas como los que enunciamos al principio. Muchos sinceramente preocupados por la pérdida de valores en sus países de grandes tradiciones, otros temerosos por las ideas humanistas que están siendo enseñadas en escuelas, colegios y universidades a sus hijos. Otros incluso temerosos de que el juicio de Dios venga sobre ellos como en el caso de ciudades bíblicas como Sodoma y Gomorra. Pero también otros que simplemente han caído en la intolerancia deseando poder hacer justicia con sus propias manos.

Con todo respeto y sin afán de ofender a nadie, los cristianos en general nos estamos pareciendo más a los fariseos deseosos de matar a pedradas a la mujer adúltera que a Jesús que le extendió su misericordia y la invitó al arrepentimiento (Juan 8:3-11).

Mas ahora sé que por ignorancia lo han hecho, sí, porque el evangelio de Jesucristo es un evangelio de paz y de amor. Una vez más estimado lector le suplico paciencia para exponer mi punto.

Dios es un Dios de paz

En innumerables ocasiones encontramos referencias a Dios como un Dios de paz. A continuación algunas citas:

  • Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo. 1 Tesalonicenses 5:23
  • Y el Dios de paz aplastará en breve a Satanás bajo vuestros pies. La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vosotros. Romanos 16:20
  • pues Dios no es Dios de confusión, sino de paz. Como en todas las iglesias de los santos, 1 Corintios 14:33
  • Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz estará con vosotros.
    Filipenses 4:9
  • Y el mismo Señor de paz os dé siempre paz en toda manera. El Señor sea con todos vosotros.
    2 Tesalonicenses 3:16
  • Y el Dios de paz que resucitó de los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por la sangre del pacto eterno, os haga aptos en toda obra buena para que hagáis su voluntad, haciendo él en vosotros lo que es agradable delante de él por Jesucristo; al cual sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
    Hebreos 13:20-21
  • Y el Dios de paz sea con todos vosotros. Amén.
    Romanos 15:33

El evangelio es un evangelio de paz

Veamos también algunas citas en que se nos aclara que el evangelio de Jesucristo es un evangelio de paz, un mensaje positivo de gracia y buenas nuevas:

  • Dios envió mensaje a los hijos de Israel, anunciando el evangelio de la paz por medio de Jesucristo; éste es Señor de todos.
    Hechos 10:36
  • y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz.
    Efesios 6:15
  • porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo. Así que, sigamos lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación.
    Romanos 14:17, 19
  • Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz; Efesios 4:1-3
  • Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía. Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen la paz.
    Santiago 3:17-18
  • Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.
    Gálatas 5:22-23
  • Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo.
    Romanos 15:13
  • ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!
    Romanos 10:15
  • Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación.
    2 Corintios 5:18-19

Si eres cristiano y haz logrado llegar hasta aquí en la lectura de seguro te estás preguntando: ¿y entonces qué hacemos? Bueno pues a continuación te doy una serie de consejos prácticos:

  1. Apoyar la obra misionera, tenemos que confiar en nuestro Maestro y en la misión que nos encomendó. Te invito a leer el siguiente artículo sobre el tema: El 71% de la población mundial no conoce el evangelio. ¿Quieres seguir formando parte del problema o ser parte de la solución?
  2. Orar por el arrepentimiento y la salvación de las personas. Hoy más que nunca se necesita de las oraciones del pueblo de Dios. Dice la Biblia que la oración eficaz del justo puede mucho. Quiero que leas también el siguiente versículo: «Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.» 2 Crónicas 7:14. Es el pueblo de Dios el que es llamado a orar, es el pueblo de Dios el primer llamado a buscar a Dios de todo corazón. Un verdadero avivamiento en el pueblo de Dios se traducirá en un impacto real en la sociedad.
  3. Sé luz en medio de las tinieblas. Que tu vida y tu testimonio puedan brillar. Que tu andar cristiano haga entender a los impíos que no hay mejor forma de vivir que la vida cristiana. Que tu familia, tu matrimonio, tu vida sexual y tu moralidad reflejen a Cristo.
  4. Pídele a Dios que ponga en ti amor por los perdidos y que Él te dé oportunidades de impactar sus vidas con el mensaje del evangelio de la paz.
  5. Ora por las autoridades. Sea quien sea el presidente, los ministros, diputados o congresistas de tu país debes orar por ellos como lo dice I Timoteo 2:1-4 «Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad. Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.«. Fue el apóstol Pablo el que escribió este versículo impirado por el Espíritu Santo, en una época donde los reyes romanos eran crueles y sanguinarios.

Finalmente, no encontramos a los discípulos luchando en contra de la homosexualidad, la cual era muy común en la cultura greco-romana, ni haciendo campañas para salvar a los bebés abortados o asesinados. Es claro buenos esos pecados traen dolor al corazón de Dios. Pero el enfoque de los discípulos era predicar el evangelio de la paz. Esa es la solución, de hecho la única solución para nuestra sociedad en decadencia.

Te invito a comentar y opinar sobre este interesante tema.

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