El principio de la sabiduría según la Biblia. ¿Eres sabio o insensato?

Cita bíblica: Proverbios 1:7

«El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; Los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza.»

Sabiduría, qué bueno sería que tuviéramos una enorme sabiduría en todo momento. Son tantos los errores que hemos cometido en la vida que incluso años después nos seguimos lamentando por aquello que hicimos o lo que no hicimos. Ese curso que perdimos por no estudiar y que nos causó un retraso que luego pagamos caro. O las veces en que hemos desaprovechado alguna buena oportunidad ya sea por temor o capricho. O aquello que dijiste en un momento de enojo y que desearías no haberlo dicho nunca. ¿Te ha pasado?

Bueno, a mí sí me han pasado cosas así y a veces uno desearía regresar el tiempo para tomar la decisión correcta. Pero hoy quiero que veamos juntos lo que tiene que decir el hombre más sabio del mundo. ¿Sabes de quién hablo? Sí, de Salomón.

El principio de la sabiduría es el temor de Jehová

Salomón fue uno de los hijos del rey David y recibió el reino de su padre siendo aun joven. Con temor de no saber cómo reinar o no estar a la altura de todo lo que su padre había logrado, hizo una oración muy especial, pues le pidió a Dios sabiduría y Dios se lo concedió (II Crónicas 1:8-17). Es así que Salomón se convierte en el hombre más sabio del mundo, tanto que aún de lugares muy lejanos llegaban caravanas para escuchar su sabiduría. Sabiendo entonces quién es Salomón, vale la pena escuchar lo que tiene que decir sobre este tema tan importante para la vida.

Afortunadamente, hoy tenemos con nosotros dos de sus libros: Proverbios y Eclesiastés. Y es en el primer capitulo de Proverbios que está el versículo que vamos a estudiar.

Proverbios 1:7 empieza diciendo que «el principio de la sabiduría es el temor de Jehová«. Esta sola afirmación tiene mucho que enseñarnos acerca de la sabiduría:

Lo primero que hay que hacer

Todo empieza con Dios y todo termina con Él. Dice en el libro de Apocalipsis que Él es el Alfa y la Omega, que en el griego eran la primera y última letra del abecedario (Apocalipsis 1:8). ¿Quieres ser sabio? ¿Quieres tomar buenas decisiones? No podrás hacerlo si primero no buscas a Dios. ¿Tienes que tomar alguna decisión importante? Lo primero que tienes que hacer es buscar a Dios en oración. Mira lo que dice Isaías 55:6 «Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano.»
Hay mucha gente que pospone su encuentro con Dios diciendo que lo harán después, que aun son muy jóvenes o que están muy ocupados, pero observa también lo que el mismo Salomón dice en el libro de Eclesiastés:

«Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos, y lleguen los años de los cuales digas: No tengo en ellos contentamiento
Eclesiastés 12:1

¿Qué significa ser sabio?

Es interesante notar que el hombre más sabio del mundo, escribió mucho acerca de la sabiduría y el libro de proverbios está lleno de versículos que nos dicen qué es ser sabio. Veamos algunos de ellos:

  • Obediencia a la Palabra de Dios: Dice en Proverbios 8:33 «Atended el consejo, y sed sabios, Y no lo menospreciéis.» Ser sabio implica saber escuchar, atender los buenos consejos, en especial los consejos que vienen de parte de Dios. En otras palabras, la obediencia a Dios es una característica de una persona sabia. También puedes encontrar esto en Proverbios 10:8; 12:15; 15:31
  • Hablar lo que agrada a Dios: En Proverbios 12:18 leemos: «Hay hombres cuyas palabras son como golpes de espada; Mas la lengua de los sabios es medicina.». Ser sabio implica entonces hablar diferente de como el mundo habla. Lo normal en este mundo es escuchar personas que hablan con violencia, es decir, con gritos y malas palabras. Pero una persona sabia dirá solo lo necesario para edificar (Efesios 4:29). Otros versículos de Proverbios afirman esto: Proverbios 14:3; 15:2,7; 16:21, 23

¿Qué es el temor de Dios?

En la antigüedad muchas culturas vivían bajo el concepto de Dios como un tirano al que había que complacer para que no se enojara y castigara. En la actualidad, muy al contrario, la mayoría de gente vive como si Dios no existiera y algunos opinan que temer a Dios es sólo tenerle cierto respeto.

Pero yo no te voy a dar mi opinión sobre esto, sino que la misma Biblia nos aclara qué es el temor de Dios y la respuesta está en Proverbios 8:13:

«El temor de Jehová es aborrecer el mal; La soberbia y la arrogancia, el mal camino, Y la boca perversa, aborrezco.»

Aborrecer es una palabra muy fuerte. No debemos aborrecer a ninguna persona. Mas bien debemos amar al prójimo. Pero tenemos que aprender a aborrecer, a odiar, detestar y condenar todo aquello que ofende la santidad de Dios. Eso es temor de Dios. Podemos decir entonces que temer a Dios es odiar el pecado. Una persona que odia el pecado no tomará lo que no le pertenece, no estafará a nadie y no maltratará a ninguna persona de ninguna forma porque tiene la profunda convicción de que cualquiera de esas cosas ofenderá a Dios. ¿Te acuerdas de José y la esposa de Potifar? José es un excelente ejemplo de un hombre con verdadero temor de Dios. Estaba muy lejos de casa, nadie conocido lo estaba mirando y una mujer muy hermosa lo acosa constantemente al punto de que un día intenta obligarlo a tener relaciones con ella. Pero es interesante ver la razón por la cuál José dijo que no haría eso, él dijo en Génesis 39:9: «¿cómo, pues, haría yo este grande mal, y pecaría contra Dios?«.

¿Eres un insensato?

Estimado lector, Dios no te va a obligar a temerle, obedecerle y atender su Palabra, pero este versículo que estamos analizando hoy termina diciendo que los que desprecian la sabiduría son unos insensatos y un insensato es una persona inmadura, imprudente, que no tiene la capacidad de tomar buenas decisiones. Dios es paciente y te brinda cada día la oportunidad de seguirle y obedecerle. Pero recuerda que nuestra vida es muy frágil y se puede acabar en cualquier momento. Por lo cual te instamos a buscar la sabiduría de lo alto.

Para finalizar medita en el siguiente versículo de Santiago:

«Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.»
Santiago 1:5

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