¿Estás listo para enfrentarte al Creador?

No sé si te ha tocado ir a una entrevista de trabajo, de la universidad o de otro tipo, para una beca o para un préstamo o para obtener una visa… en todos esos casos, por lo general, se deben cumplir una serie de requisitos y uno de los mayores temores es que nos digan que no calificamos. Recuerdo en mi caso, aplicando para una beca en la universidad, que tuve que presentar los documentos tres veces, porque siempre había un detalle que no estaba claro o que había que demostrar con un nuevo documento. Ese tipo de situaciones lo ponen a uno nervioso e inseguro. Son momentos cuando sientes que el mundo te puede caer encima.

¿Estás listo para enfrentar al Creador?

Bueno pues, hay un compromiso mucho más importante en el que debemos pensar durante esta vida. La fecha ya está puesta, el lugar ya está definido y nuestro destino eterno tomará un curso u otro a partir de ese momento. Yo no sé tú, pero ¿te puedes imaginar lo que será estar delante del juez más grande de todos, el cual tendrá a su disposición toda la evidencia de lo que has hecho con pruebas más que certificadas y en ultra definición?

En ese momento no habrá oportunidad para poner excusas, ya no habrá tiempo tampoco para arrepentimientos y tampoco habrá forma de escapar. El veredicto irá en uno de dos sentidos: un destino eterno en el cielo, un lugar de descanso y felicidad inimaginables, donde, dice la Biblia, no habrá más llanto ni dolor (Apocalipsis 21:4) o una vida sin fin en el infierno donde el gusano no muere y el fuego nunca se apaga (Marcos 9:44).

¿Verdad que te estás dando cuenta de la importancia de estar listo para ese momento? Y si pudieras, ¿qué llevarías para defenderte? Supongamos que te dejan ir con una carpeta en la que lleves las pruebas de que eres merecedor del cielo. De seguro en esa carpeta tendrías un documento certificado por tu iglesia con la fecha en que te uniste a su membresía y tu fidelidad en asistir semana tras semana. Otro documento certificado por el gobierno acreditando que fuiste un buen ciudadano, pagaste todos tus impuestos y que arreglaste cualquier desavenencia con algún prójimo. Es más, resulta que también presentas otro documento con testimonios de terceros acerca de lo buena persona que fuiste y los muchos favores y bondades que a otros concediste.

¿Sabes lo que te dirá el Juez del universo? Te dirá que su santidad es tan pura e inmaculada que todo lo bueno que hiciste se compara a un trapo sucio y nauseabundo en su presencia (Isaías 64:6). Y es que la Santidad de Dios es infinita mientras que todos nosotros somos pecadores y nuestro pecado nos separa completamente de Dios (Romanos 3:10-13, 23). Y ni hablar en ese momento de todo lo malo que hayas hecho, pues ya te podrás imaginar cuánto ofendiste su santidad durante esta vida. Es en ese momento cuando sentirás que el Universo entero se te viene encima y que no estabas preparado para esa cita tan importante y mucho menos para el castigo eterno. Por cierto, si quieres saber más detalles sobre el infierno puedes leer el artículo: El infierno es real

La buena noticia es que sí hay algo que puedes llevar, pero debes prepararlo desde ya. ¿Sabes qué es? Tu fe. Sí, pero no cualquier fe. La única fe que valdrá ese día es la fe en la persona de Jesucristo. Sólo Él es el único que te puede salvar. ¿No me crees? Mira lo que dice la Biblia:

  • «Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.»
    Hechos 4:12
  • «Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre,»
    1 Timoteo 2:5

Sólo en Jesús y únicamente a través de Él es que podremos alcanzar la salvación. Es en Él que podemos ser justificados (Romanos 5:1), redimidos (Apocalipsis 5:9), reconciliados (Romanos 5:10), bautizados (Romanos 6:3), adoptados (Efesios 1:5) y sellados con su Espíritu Santo (Efesios 1:13)

Estimado amigo, estimada amiga, tarde o temprano, o talvez más temprano que tarde, estaremos delante de la presencia de Dios. Dice la Biblia que «está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio»
(Hebreos 9:27). Así que si en algún momento te hablaron de reencarnación o purgatorio olvídalo. Sólo tenemos una oportunidad. En ese momento ya no habrá marcha atrás, lo que hayas hecho estará ya registrado en un libro y no lo podrás cambiar (Apocalipsis 20:12). Es así que si estás leyendo esto y te has dado cuenta que no estás listo para tu encuentro con el Creador, este es el día para decidirte. No puedes seguir por la vida posponiendo tu consagración al Señor. El apóstol Pedro lo dijo de la siguiente manera:

«Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio,» Hechos 3:19

El arrepentimiento genuino y sincero es primordial para activar tu fe en nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo. Debes pedirle a Dios de todo corazón que perdone todos tus pecados y confesar a su Hijo Jesucristo como el Señor de tu vida. La Biblia dice:

  • «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.»
    Romanos 10:9-10
  • «Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;»
    Juan 1:12
  • «Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.»
    Juan 3:3
  • «Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.»
    Juan 3:16

Si has llegado hasta aquí y el Señor tocó tu corazón para que le entregues tu vida, haz una pausa, deja lo que estabas haciendo, busca un lugar privado y ora al Señor, pídele que te perdone, confiésale como Señor y entrégale tu vida.

¿Lo has hecho? ¿De todo corazón? Si es así ahora sí estás listo para presentarte delante de Dios. Dice la Biblia que «todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.» (Romanos 10:13). Ahora inicias una nueva vida, porque «si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.»
(2 Corintios 5:17) Ahora es tiempo de que consigas una Biblia, te recomiendo la versión Reina-Valera 1960. Léela, estúdiala, vívela. Busca una iglesia donde el enfoque sea la predicación de Palabra de Dios. Una iglesia que predique que solo hay salvación en Cristo.

Si este devocional fue de bendición para tu vida, déjanos un comentario con tu dirección, nos encantará saber de ti.

Si aún tienes dudas, puedes revisar el artículo ¿Cuál es el plan de salvación según la Biblia?

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