Evidencias de que Jesús es Dios

Jesús de Nazaret, hombre judío que nació en la pequeña ciudad de Belén hace más de 2000 años, reclutó a 12 hombres a quienes llamó apóstoles a quienes entrenó por unos tres años. Fue condenado a la muerte más cruel por el método de crucifixión por el delito de autoproclamarse el Mesías, Rey de los judíos. Sus enemigos, tomaron varias previsiones después de su muerte: se aseguraron de que estuviera muerto al atravesar su corazón con una lanza, colocaron una enorme roca para sellar su sepulcro y pusieron una guardia de al menos cuatro soldados romanos para cuidar la tumba. Tres días después de su muerte algo extraño sucedió y los soldados romanos alegaron el robo del cuerpo por haberse quedado dormidos, lo cual para un soldado romano era la sentencia de muerte, pero curiosamente no fueron condenados. ¿Cómo es posible que los enemigos de Jesús nunca pudieron hallar el cuerpo dado el poder económico, político y militar que poseían en comparación con unos pobres pescadores? De haberlo encontrado aún hoy se escucharían las burlas contra sus seguidores. Pero hasta hoy, la tumba sigue vacía. Sus apóstoles proclamaron con tal vehemencia su resurrección, que estuvieron dispuestos a morir por ello y todos sin excepción fueron condenados a muertes horribles. Y siguiendo su ejemplo muchos de los llamados cristianos han preferido torturas, asesinato de familiares y su propia muerte antes que negarle.
Jesús no escribió un solo libro, pero de Él se ha escrito más literatura que de ningún otro, no organizó ningún ejército, pero millones de personas pelearían por él, no viajó por el mundo, pero su mensaje es conocido en todos los rincones de la tierra, no escribió ninguna canción (no que sepamos) pero a Él se han dedicado miles de alabanzas, no construyó ningún edificio, pero por todo el mundo y a través de las épocas se han edificado infinidad de templos en su nombre. Podemos afirmar sin dudas que Jesús es el más grande «influencer» de todos los tiempos ya que la historia misma se partió en un antes y un después de Él.

Pero el tema que es motivo de debate en ciertas esferas es si verdaderamente Jesús es Dios. Presentamos a continuación las evidencias:

Las profecías

    Las probabilidades de que un ser humano pudiera cumplir con todas las profecías mesiánicas son prácticamente nulas. En la Biblia existen al menos trescientas profecías sobre el Mesías que se cumplieron en Jesús.
    Por ejemplo, sólo un verdadero Mesías divino podría haber:
    • Nacido en Belén conforme a la profecía de Miqueas 5:2
    • Nacido de una virgen como lo profetizó Isaías 7:14 y de la simiente de la mujer como estaba establecido desde Génesis 3:15
    • Huido junto con sus padres a Egipto conforme a lo dicho por el profeta Oseas 11:1
    • Desarrollado su ministerio en Galilea conforme a Isaías 9:1
    • Sido rechazado por su propio pueblo conforme a Isaías 53:3
    • Entrado triunfalmente sobre un asno conforme a Zacarías 9:9
    • Sido traicionado por uno de sus compañeros conforme a Salmos 41:9
    • Sido condenado junto con malhechores conforme a Isaías 53:12
    • Sido despojado de sus ropas sobre las que echaron suertes conforme a Salmos 22:18
    • Orado por sus propios verdugos conforme a Isaías 53:12
    • Muerto crucificado conforme a Salmos 22:16
    • Muerto sin que le quebraran sus huesos conforme a Números 9:12
    • Tenido sed al morir y en su sed le dieron a beber vinagre conforme a Salmos 69:21
    • Resucitado al tercer día conforme a Oseas 6:1-2
    • Nacido rey como lo afirmaron los magos que vinieron de Oriente (Mt. 2:2) conforme a Zacarías 9:9. Recordemos que cuando Pilato le preguntó a Cristo: ¿Eres tú el Rey de los judíos? Él respondió: Tú lo dices (Mt. 27:11) y también que su reino no era de este mundo.
    • Nacido descendiente de la tribu de Judá conforme a Génesis 49:10
    • Nacido descendiente del rey David conforme a Isaías 9:6-7. Esto tanto por la genealogía de María (Mateo 1) como por la genealogía de José (Lucas 3)
    • Vivido una vida sin pecado conforme a Isaías 53:9. Recordemos que Jesús tuvo la autoridad para preguntar delante de la multitud ¿Quién de vosotros me redarguye de pecado? (Jn. 8:46) y nadie tuvo nada que reprocharle.
    • Sido vendido en exactamente 30 piezas de plata conforme a Zacarías 11:12
    • Sido escupido por sus enemigos conforme a Isaías 50:6
    • Sido buscado por nosotros los gentiles conforme a Isaías 11:10 e Isaías 42:1. Recordemos que los judíos hasta hoy no han reconocido a Jesús como Mesías, pero en cambio los gentiles nos hemos acercado a Él.

    Aceptó ser adorado

      El fundamento intensamente monoteísta de los judíos, hubiera prohibido en forma absoluta, cualquier adoración de cualquier cosa que no fuera el Dios único y verdadero, pero Jesús permitió que sus discípulos le adoraran, esto nos da dos opciones: o Él definitivamente era el Mesías o fue un gran farsante ya que el hacerse Dios era un gran pecado por el cual los judíos lo condenaron a la muerte. A pesar de eso Jesús estuvo dispuesto a sufrir la muerte más sangrienta y despiadada registrada por la historia por la verdad de que Él era verdaderamente el Hijo de Dios.

      El testimonio de sus discípulos

        Sus discípulos no sólo lo adoraron, no sólo le confesaron como Mesías delante de los hombres, no sólo predicaron por todas partes acerca de Él, sino que muchos de ellos estuvieron dispuestos a ser torturados hasta la muerte por el nombre de Jesús de Nazareth. De estos mártires hay infinidad de evidencia histórica. Ellos enfrentaron oposición, ultraje, desprecio, amargura, persecuciones, azotes, prisiones, tormentos y muerte cruel. Era imposible que ellos persistieran en afirmar la resurrección ante la presión que les rodeaba a menos que supieran con certeza lo que había ocurrido.

        Los hechos de la resurrección

          Después de la crucifixión los apóstoles se escondieron de las autoridades por el temor de ser perseguidos y correr la misma suerte. Es ilógico pensar que en esas condiciones estuvieran dispuestos a salir a robar el cuerpo de Jesús, como alegaron las autoridades judías, enfrentándose a una guardia de romana debidamente armada. Incluso Pedro negó a Jesús varias veces por miedo después de que habían arrestado a Jesús, pero luego de su resurrección, lleno de valor predicaba bajo amenaza de muerte en Jerusalén que Jesús era el Hijo de Dios quién había resucitado.
          Es muy difícil que una persona muera por una mentira. En la historia reciente hemos visto algunos morir por causas políticas en las cuales creyeron, pero no hay nadie que haya dado su vida por aquello en lo que no han creído.
          Algunos podrían decir que seguramente no murió, pero la evidencia indica que Jesús murió en la cruz y su muerte fue certificada por sus propios verdugos, por los propios soldados acostumbrados a matar y a cumplir órdenes. De acuerdo al testimonio de testigos oculares, Cristo fue golpeado, torturado, azotado y atravesado con una lanza. Sufrió heridas internas, pérdida de sangre masiva, asfixia, y su corazón fue traspasado por una lanza. No existe razón alguna para creer que Jesucristo (o cualquier otro hombre en tal caso) pudiera haber sobrevivido a tal suplicio, simular su muerte, permanecer en una tumba por tres noches y tres días sin atención médica, comida o agua; quitar una enorme y pesada piedra (que se calcula de dos toneladas) con la que estaba sellada su tumba y escapar sin ser detectado (sin dejar tras él un rastro de sangre), convencer a cientos de testigos oculares de que Él resucitó de la muerte y encontrarse con buena salud y luego desaparecer sin dejar rastro. Tal suposición es ridícula.

          Lo que dice la Biblia

          El apóstol Juan inicia su evangelio diciendo: «En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.» (Juan 1:1-3).
          El Señor Jesús se presentó a sí mismo muchas veces utilizando la expresión «Yo soy» la cual era una expresión prohibida por los judíos, reservada únicamente para el nombre de Dios Yahveh (Éxodo 3:14). Jesús dijo: «Yo soy el pan de vida», «Yo soy la luz del mundo», «Yo soy la puerta», «Yo soy el buen pastor», «Yo soy el camino, y la verdad y la vida», «Yo soy la vid verdadera».
          Jesús también dijo cosas que ponían los pelos de punta de los líderes religiosos: Yo y el Padre uno somos (Juan 10:30), Antes que Abraham fuese yo soy (Juan 8:58), se atribuía el poder de perdonar pecados a sabiendas de que la Escritura decía que sólo Dios puede perdonar pecados (Lucas 5:21).
          Los apóstoles enseñaron con claridad que Jesús es Dios. El incrédulo Tomás le dijo: «Señor mío y Dios mío» Juan 20:28 Pablo predicó que toda lengua lo confesará como Señor Filipenses 2:9-11 El autor de Hebreos recalca el Salmo que dice «Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo» Hebreos 1:8

          Versículos que afirman la deidad de Cristo son muchísimos, les invitamos a enviarnos más pasajes bíblicos que afirman esta maravillosa verdad.

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