Génesis – La falsa o la verdadera adoración (Caín o Abel)

En la lección anterior aprendimos sobre la forma en que trabaja nuestro enemigo para hacernos caer en tentación desde aquella primera vez que el hombre pecó.

Hoy hablaremos de lo que sucedió con Caín y Abel el día que se presentaron ante Dios para adorar. En Génesis 4 la Biblia nos dice:

«Y aconteció andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová. Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda; pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya. Y se ensañó Caín en gran manera, y decayó su semblante.» Génesis 4:3-5

Génesis - Caín y Abel

La falsa adoración

Hay al menos tres características de una adoración falsa que podemos notar en lo que hizo Caín.

Una ofrenda incompleta: Lo primero que tenemos que notar en una falsa adoración es que no se le da a Dios lo mejor. El autor menciona que Caín trajo «una ofrenda», no tuvo nada bueno que decir de ella, como sí lo hizo con la de Abel, nos da la idea de que Caín trajo la ofrenda sólo por cumplir. Es aquí donde tenemos que echar para nuestro saco y preguntarnos cómo estamos adorando a Dios. ¿Le estamos dando lo mejor de nuestro tiempo, nuestros talentos, dones y recursos? No podemos dejar de recordar que Dios no es ningún limosnero. Él es el Rey de reyes y el Señor de señores, por lo que ante Él debemos presentarnos con lo mejor que tengamos. Él lo merece todo. Para hacer una analogía pensemos que se requiere rendir homenaje a un héroe de nuestra patria y nos encargan la responsabilidad de llevarle un regalo, ¿no es cierto que nos esmeraríamos en darle lo mejor? Precisamente en Malaquías 1:8 Dios le reprocha al pueblo de Israel justamente eso, pues estaban llevando, para la ofrenda, animales ciegos, cojos o enfermos y Dios les dice que intenten darlos como presente a sus gobernantes a ver si ellos se los aceptarían.

El rey David tenía muy claro este concepto cuando al querer hacer un sacrificio a Dios en cierto lugar, rechazó que le regalaran la propiedad diciendo: «No, sino por precio te lo compraré; porque no ofreceré a Jehová mi Dios holocaustos que no me cuesten nada. Entonces David compró la era y los bueyes por cincuenta siclos de plata.»
2 Samuel 24:24

Por el contrario, personajes como Ananías y Safira sufrieron el castigo de Dios por presentarse con una ofrenda incompleta (Hechos 5:1-11).

Es así que si vas a servir a Dios en tu iglesia, sea cual sea el área en que vayas a servir, no te olvides de hacerlo siempre lo mejor que puedas. Como dice en Colosenses 3:23: «Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres;». También recuerda que servimos y representamos a Dios en todo lugar, no sólo dentro de las cuatro paredes de la iglesia. Por lo que debes exaltarlo cada día dando lo mejor en tu trabajo o lugar de estudio.

Una ofrenda inadecuada: Lo segundo que notamos en una falsa adoración es creer que podemos adorar a Dios a nuestra manera. Caín tenía que haber escuchado de sus padres cómo Dios había sacrificado animales inocentes para cubrir la desnudez y el pecado de ellos (Génesis 3:21). Pero por lo visto para Caín esos eran «detalles» sin importancia, pues inventó su propio método de adoración. De la misma forma, no podemos olvidar que sólo a través del sacrificio de Cristo y únicamente a través de Él tenemos libre acceso al trono de la gracia (Hebreos 4:14-16) y que sin derramamiento de sangre no se hace remisión (Hebreos 9:22). Por otra parte, nosotros tenemos el privilegio de contar con total acceso a las sagradas escrituras y es nuestro deber prestar especial atención a todos los detalles que en ella encontramos y estar seguros de que estamos viviendo de acuerdo a sus preceptos. Como le dijo Pablo a Timoteo:

«Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.»

2 Timoteo 3:16-17

Una ofrenda hipócrita: Por último, en una falsa adoración podemos notar una mala actitud y falta de humildad por parte de quien la da. Caín se enojó en gran manera cuando Dios no quiso aceptar su falsa adoración y ese enojo lo llevó luego a cometer locuras.

Caín representa entonces a una persona religiosa, que cree que es más que suficiente ir a la iglesia el domingo en la mañana y entregar un donativo de vez en cuando. Y cuando el predicador o alguien le quiere explicar que no es así como se vive la vida cristiana, se va de la iglesia o busca otra «donde no lo molesten».

En cuanto a nosotros, será conveniente que estemos siempre atentos a la voz de Dios para aceptar cuando nos equivocamos y aún a cambiar aquello en que creemos o que hemos hecho por años tal vez por tradición o costumbre.

La verdadera adoración

En el ejemplo de Abel podemos encontrar también tres características de una verdadera adoración:

Una ofrenda abundante: Abel, muy al contrario de Caín, trajo lo mejor que tenía para Dios. Lo primero que notamos es que tomó de las primeras ovejas que nacieron en su rebaño. Este principio bíblico de darle a Dios de las primicias lo encontramos por toda la Biblia (Deuteronomio 18:4; Nehemías 10:35-37; Romanos 11:16). La ley de Moisés incluso estableció que el pueblo debía entregar para el servicio a Dios al primero de sus hijos. También debían entregar los primeros frutos de la tierra y las primeras crías del ganado. No es casualidad entonces que los cristianos le dediquemos a Dios el primer día de la semana y que al recibir el salario lo primero que apartemos sea el diezmo. Dando testimonio de que estamos poniendo a Dios en el primer lugar de nuestras vidas.

Pero Abel no se conformó con traer las primicias de las ovejas, sino que ofreció a Dios lo mejor que tenía, el autor lo describió como «lo más gordo de ellas». Es aquí donde viene a la mente el principio bíblico de la cosecha (II Corintios 9:6), se siembra mucho, se cosecha mucho, se siembra poco, se cosecha poco. Pero alguno dirá: Abel sembró mucho y le fue mal porque su hermano lo mató. Pero seamos más objetivos al considerar el caso de Abel, Abel sembró para la eternidad y aparece en Hebreos 11:4 como uno de los héroes de la fe. Hoy Abel está disfrutando en el paraíso de Dios, pero Caín sembró mal y hoy sufre día y noche en el infierno.

Una ofrenda adecuada: Abel sí entendió que inocentes debían morir para perdón de sus pecados y que esos corderos representaban a Aquel Cordero de Dios que un día daría su vida por todos los pecadores (Juan 1:29), para que todo aquel que en Él ponga su fe se salve de la ira venidera (Juan 3:16).

Hebreos 11:4 nos dice que el sacrificio que ofreció Abel fue excelente. Qué importante es que todo lo que hagamos lo hagamos para Dios y que lo hagamos con excelencia (Colocenses 3:23). Los cristianos somos los primeros llamados a la excelencia en nuestro trabajo, lugar de estudio y aún más en nuestro servicio a Dios en la iglesia.

Una ofrenda sincera: Hebreos 11:4 también nos dice que Abel, por la fe, alcanzó testimonio de justicia delante de Dios. Por supuesto eso no significa que Abel no fuera pecador, ya que todos somos pecadores (Romanos 3:23), sino que al igual que nosotros hoy somos justificados (declarados justos) por la fe en Jesucristo (Romanos 5:1), Abel fue justificado por su fe, «como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá.» Romanos 1:17

¿Y tú qué clase de adorador eres?

Al leer y estudiar la Biblia lo más importante es aplicarla, pedirle a Dios que nos ayude a hacer los cambios que sean necesarios para enderezar nuestro camino y ser hallados fieles. Dios es el dueño de todas las cosas, pero nos ha dado vida, tiempo, talentos y recursos para administrar. Y «se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel.» 1 Corintios 4:2

Aquí en Génesis 4 encontramos a dos hermanos creyentes, de una misma familia, con los mismos padres, quizás con la misma educación, pero encontramos grandes diferencias en la forma en que cada uno decidió acercarse a Dios. Uno fue humilde, el otro soberbio, uno fue generoso, el otro mezquino, uno fue obediente y el otro rebelde.

De nada sirve saberse esta historia bíblica de memoria sino meditamos en el tipo de adoración que le estamos dando a Dios y hacemos los cambios que haya que hacer para ser hallados fieles.

«Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren.» Juan 4:23

En la siguiente lección nos encontraremos con un hombre que demostró que es posible ser obediente a Dios aunque nadie más lo haga.

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