Génesis – Noé, ejemplo de obediencia extrema

En la lección anterior vimos las diferencias entre un verdadero y un falso adorador.

Hoy llegamos al capítulo seis de Génesis y nos encontramos con un hombre que demostró que sí se puede vivir una vida de santidad y obediencia a Dios aun en medio de una sociedad perversa.

Noé ejemplo de obediencia

«Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal.» Génesis 6:5

«Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehová. Noé, varón justo, era perfecto en sus generaciones; con Dios caminó Noé.» Génesis 6:8-9

¿Puedes notar el enorme contraste de los versículos anteriores? Noé tenía ya quinientos años de vivir en medio de una sociedad violenta, inmoral, corrupta y cruel. Noé vivía en esa sociedad, pero esa sociedad no vivía en Noé. Sus valores y comportamiento no estaban siendo marcados por la cultura, la educación de sus hijos no era determinada por el gobierno y sus proyectos eran diferentes a los que emprendían y motivaban las mayorías.

Noé nos enseña que cada persona puede decidir vivir para Dios aún en las peores circunstancias y que no se vale echarle la culpa a la sociedad o al ambiente en que se vive para justificar a una persona que tomó un rumbo equivocado en la vida. Noé vivió sin importar «el qué dirán», sin importar el «es que todo el mundo lo hace» y le dio mucho valor a lo que Dios pensara de él sin importar el precio.

Una obediencia extraña

Así como Noé, los creyentes hemos sido llamados a ser diferentes, a no vivir de la forma en que vive la mayoría, a no pensar de la forma en que piensa la mayoría, a no comportarnos de la forma en que se comporta la mayoría… en fin, a nadar en contra de la corriente de este mundo. Y todo eso aunque lleguemos a ser los raros de la sociedad. En I Corintios 4:13 el apóstol Pablo da testimonio de que al hacer la obra de Dios se puede experimentar un fuerte rechazo del mundo entero, pero todo eso no importa cuando lo hacemos por amor de Cristo, quien ganó para nosotros una salvación tan grande (Hebreos 2:3).

Con respecto a esto hay muchos pasajes bíblicos, pero citemos solo uno:

«No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.» Romanos 12:2

En otras palabras, no viva de la forma en que vive este mundo. Atrévase a ser diferente, a salirse del canasto y viva de acuerdo a la voluntad de Dios (I Tesalonicenses 4:3, 7)

En Hebreos capítulo 11 junto a Noé se nos presenta una lista de héroes de la fe, personas como tú y yo, pero que decidieron vivir diferente. Creyentes que no tenían ningún apego por las posesiones materiales que este mundo ofrece. Hijos de Dios que tenían puesto su enfoque en las cosas celestiales y no en las terrenales (Mateo 6:19-21; Colosenses 1:2). Era tal la claridad de su pensamiento sobre esto que cada uno de ellos se consideraba a sí mismo extranjero y peregrino sobre esta tierra (Hebreos 11:13-16)

Para complementar tu estudio bíblico puedes revisar los siguientes pasajes: Efesios 2:1-22; I Juan 2:16-17

Una obediencia «irracional»

En varias ocasiones en la Biblia Dios le pidió a sus siervos hacer cosas que parecían sin sentido, cosas que desde la lógica humana podían considerarse locuras. Como cuando le pidió a Moisés que extendiera su báculo para que se abriera el Mar Rojo o que le hablara a una roca para que de ella saliera agua. O aquella ocasión en que le dijo al pueblo de Israel liderado por Josué que para conquistar una ciudad amurallada llamada Jericó solo debían caminar alrededor por siete días.

Volviendo al relato de Noé, en Génesis seis Dios le dice que va a llover, cosa que nunca ha sucedido hasta entonces (Génesis 2:5) y le dice que construya un enorme barco del tamaño de un estadio de fútbol en tierra firme. No hay que hacer muchas conjeturas para pensar que todo el mundo se burló de Noé y su arca, máxime cuando leemos que duró como cien años construyéndola (Génesis 5:32; 7:6).

De la misma manera ser cristiano, discípulo del Señor, siempre ha sido considerado una locura, una pérdida de tiempo, un desperdicio de vida. Y muchos de nuestros hermanos han sufrido a través de las épocas el rechazo por causa de Jesús. El mismo apóstol Pablo muchas veces fue tildado de loco (Hechos 26:24; I Corintios 1:23). Pero no podemos olvidar las palabras de nuestro Señor:

«Bienaventurados seréis cuando los hombres os aborrezcan, y cuando os aparten de sí, y os vituperen, y desechen vuestro nombre como malo, por causa del Hijo del Hombre. Gozaos en aquel día, y alegraos, porque he aquí vuestro galardón es grande en los cielos; porque así hacían sus padres con los profetas.» Lucas 6:22-23

Una obediencia que se hereda

Llama mucho la atención que Noé no pudo haber hecho todo esto solo, sino que él tuvo que haber contado con el apoyo de su esposa, de sus tres hijos y las esposas de sus hijos. El ejemplo de fe y obediencia de Noé impactó de tal forma a su propia familia, que todos entraron al arca junto con él, por lo que también es muy probable que estuvieron dispuestos para ayudarle a cumplir las órdenes de Dios (Génesis 7:1,7,13; 8:16,18; 9:1,8). Cómo se necesitan hoy caballeros que puedan influenciar de esta forma a sus familias para que todos busquen a Dios de la misma forma. Hombres que dejen un legado espiritual, que no se conformen con proveer el sustento y abrigo a sus hogares, sino y mucho más importante, el alimento espiritual de la Palabra de Dios.

A eso se refería el apóstol Pablo cuando enseñaba que el hombre es el llamado a ser la cabeza del hogar (I Corintios 11:3; Efesios 5:23). Y esa cabeza no es la que agrede y somete, sino la que guía e inspira a todos hacia Dios así como lo hizo Noé.

¿Serás tú el Noé de este tiempo?

En todas las épocas Dios ha buscado personas que le sirvan, le adoren y le obedezcan a pesar de la proliferación de la maldad. Noé halló gracia delante de Dios y su obediencia trajo bendición para él y su familia (de hecho para la humanidad entera). Por otro lado miles y miles de contemporáneos de Noé decidieron por sí mismos vivir en desobediencia y rebelión contra Dios y trajeron el juicio contra sí mismos y sus familias.

En Génesis 4 Dios se agradó de Abel, en Génesis 5 a Enoc, en Génesis 6 a Noé y la lista sigue con héroes de Dios en cada una de las épocas bíblicas… pero hubo una ocasión cuando Dios no encontró ni un solo hombre que caminara de acuerdo a sus mandatos y encontramos ese triste texto en el libro de Ezequiel:

«Y busqué entre ellos hombre que hiciese vallado y que se pusiese en la brecha delante de mí, a favor de la tierra, para que yo no la destruyese; y no lo hallé.» Ezequiel 22:30

En la actualidad la maldad es mucha, ya estaba profetizado que los últimos tiempos serían como en los días de Noé (Mateo 24:37-38). Los malos ya tomaron su lugar en la historia, la pregunta es ¿dónde están los Noé de hoy?

En la siguiente lección descubriremos cosas muy interesantes acerca de Abraham, el padre de la fe.

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