La Biblia, los padres, los hijos y las malas influencias

Cita bíblica: Proverbios 1:10

«Hijo mío, si los pecadores te quisieren engañar, No consientas.»

La responsabilidad de los padres

Las primeras dos palabras de este versículo «Hijo mío» nos señalan que un padre está hablando a su hijo. El contexto nos confirma que es exactamente así, pues los versículos 8 y 9 de este capítulo dicen lo siguiente: «Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre, Y no desprecies la dirección de tu madre; Porque adorno de gracia serán a tu cabeza, Y collares a tu cuello.»

¡Cuán importante es que los padres se preocupen por la conducta y la vida espiritual de sus hijos! Los padres somos los responsables ante Dios y a Él daremos cuenta de todos nuestros esfuerzos en pro de darle a nuestros hijos una buena formación. Estoy seguro que Dios no nos va a preguntar qué les compramos en Navidad, a qué lugar los llevamos en las vacaciones o si les hicimos una gran fiesta en cada cumpleaños. Pero sí nos va a preguntar cuánto nos esforzamos por la disciplina, la corrección, el vocabulario, el comportamiento, pero sobretodo, por su formación espiritual. Y cuando hablo de formación espiritual no me refiero a solamente llevarlos a una buena iglesia, sino al tiempo que dedicamos para explicarles las escrituras y orar con ellos.

Pero no me creas a mí, cree lo que dice la Biblia, ella es nuestra guía, mira lo que dijo Dios a los padres en Deuteronomio: «Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes.»
Deuteronomio 6:5-7

¿Viste lo que dice Deuteronomio? Mejor vuélvelo a leer. Si te fijas bien, no se puede pretender que un padre o una madre instruya a sus hijos en la Palabra de Dios, si primero ese papá o esa mamá no tiene una íntima y estrecha comunión con el Señor. Es entonces nuestro deber como padres ser los primeros en buscar a Dios a través de la oración y el estudio de la Palabra de Dios para así poder brindarle a nuestros hijos la mejor educación.

Hijo mío si los pecadores te quisieren engañar no consientas

La responsabilidad de los hijos

Hijos, no me he olvidado de ustedes, pero de seguro están muy contentos con todo lo que le hemos dicho a los papás. Pero tú como hijo, como hija, también tienes una gran responsabilidad y por ella darás cuenta a Dios también. Tu deber es obedecer a tus padres y Dios te bendecirá por hacerlo. Dice en Efesios 6:2 que el mandamiento de honrar a padre y madre es el primer mandamiento que viene con una recompensa. Seguro que quieres saber cuál es esa promesa, pues si buscas el pasaje donde Dios le dio a Moisés los famosos diez mandamientos ahí lo encontrarás… Muy difícil? Bueno, está bien, aquí te va entonces: «Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da.« Éxodo 20:12
¿Ya ves que vale la pena ser obediente a tus padres? Lo que quiere decir esta gran promesa es que te irá mejor y que Dios mismo se encargará de eso.

¿Y si tu padre o tu madre no son cristianos? ¿Tienes que obedecerlos? La respuesta es sí, con la única excepción de que te manden hacer algo que vaya en contra de la Palabra de Dios. Por ejemplo, si tu papá te ordena ir a robar, no podrás obedecerle en eso y deberás explicarle por qué. ¿Y si te castiga por eso? Recuerda que nuestro Señor sufrió el peor de los castigos por causa de todos nosotros. Acerca de esto puedes leer lo que dice I Pedro 4:14-16.

Las malas influencias

En este versículo a las malas influencias se les llama «los pecadores». ¿A quiénes se refiere si todos somos pecadores? Se refiere a las personas que están lejos de Dios, a las personas que viven su vida sin tomar en cuenta a Dios. ¿Y en dónde están estas personas? Perdón si la pregunta es tonta, pero es que muy extrañamente hay creyentes que no se dan cuenta. Pero te voy a ayudar a identificar algunos «lugares», por ejemplo en la televisión…. ufff… créeme que en esa pantalla salen por todas partes enseñando a adulterar, a fornicar, a mentir, a mirar lo que no se debe y otro sin fin de antivalores. Lo mismo aplica para el cine, la radio, la música, el internet y los medios de comunicación. El diablo es muy astuto (Génesis 3:1) y cuando aparece no lo hace en forma grotesca y espeluznante como lo dibujan algunos. No, él es experto en vestirse de luz para engañar (II Corintios 11:14).

¿Entonces qué hacemos? ¿Nos vamos a vivir a una montaña lejos de todo? No, porque Jesús nos dejó en este mundo con la misión de hacer discípulos y desde una montaña no podemos hacerlo. ¿Y entonces?

  • Bueno pues lo primero es recordar que aunque estamos en este mundo no pertenecemos aquí (Juan 17:14-16) y sólo somos extranjeros y peregrinos en esta tierra (Hebreos 11:13; I Pedro 2:11).
  • Lo segundo es que es nuestro deber ser luz del mundo (Mateo 5:14), ser sal de la tierra (Mateo 5:13) y su pueblo escogido (I Pedro 2:9).
  • En tercer lugar, aunque el mundo nos bombardea constantemente con sus modas, filosofías y placeres, nos toca ir en contra de la corriente de este mundo viviendo en santidad (I Juan 2:15; I Pedro 1:16).

Así que, cuando los pecadores te quieran engañar: ¡NO CONSIENTAS!

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