Los siete años de Tribulación

En la lección anterior aprendimos sobre el rapto o arrebatamiento. Evento en el cual la iglesia del Señor será llevada al cielo. Dejemos de momento a la iglesia y volvamos nuestra mirada a la tierra donde darán inicio siete años de tribulación. El juicio de Dios, el fin del mundo, la ira de Dios, como lo quieras llamar, es lo que viene sobre este mundo perverso.

Ahora, ¿por qué decimos que son siete años? ¿Cómo podemos estar seguros de eso? Te invito a que juntos analicemos varios pasajes bíblicos para aclarar este punto.

Los siete años de tribulación

Las setenta semanas de Daniel

De todas las profecías en la Biblia hay una que sobresale especialmente por su precisión y exactitud. ¿A qué nos referimos con precisión y exactitud? Bueno pongamos algunos ejemplos, los supuestos profetas de hoy típicamente dicen cosas como: el próximo año habrá un gran terremoto, en un lugar de Occidente habrá un avivamiento o un milagro muy especial… es claro que no hay que ser clarividente para decir cosas como esas que ya sabemos que ocurren constantemente. Pero las verdaderas profecías, las que encontramos en la Biblia, son precisas en cuanto a tiempo, lugar, nombres de personas, etc. Para citar algunas rápidamente podemos mencionar el nacimiento de Jesús en la ciudad de Belén (Miqueas 5:2), su muerte por crucifixión (Salmos 22:16) y ser traicionado por exactamente treinta monedas de plata (Zacarías 11:12).

Con esto en mente tengamos un momento para repasar la profecía de las setenta semanas dada al profeta Daniel, ya que esto tiene mucho que ver con los siete años de tribulación que vendrán sobre esta tierra:

«Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para terminar la prevaricación, y poner fin al pecado, y expiar la iniquidad, para traer la justicia perdurable, y sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos. Sabe, pues, y entiende, que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas; se volverá a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos. Y después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, mas no por sí; y el pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario; y su fin será con inundación, y hasta el fin de la guerra durarán las devastaciones. Y por otra semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador.»

Daniel 9:24-27

Es claro que el pasaje no está hablando de semanas de siete días sino semanas de siete años, pues el mismo nos dice que las primeras sesenta y nueve semanas (7 + 62) van desde la orden para edificar Jerusalén hasta la muerte del Mesías. La orden para reconstruir Jerusalén fue dada por el rey Artajerjes en el año 445 a.C. (Nehemías 2:1-8). Sesenta y nueve semanas de años corresponden a 483 años, si Cristo murió en 33 d.C. nos faltan cinco años (445+33=478). Lo que pasa es que nuestro calendario romano es diferente al calendario judío. Los judíos usaban años de 360 días, por lo que eran años más cortos que los nuestros. Hay eruditos que incluso han logrado calcular el año exacto en que murió nuestro Señor en la cruz con esta información.

Entonces, todo coincide hasta la semana sesenta y nueve. Pero Daniel nos habla de la semana setenta en la cual un príncipe que ha de venir hará pacto con el pueblo de Israel y al final de la semana la consumación, o sea el fin del mundo. ¿Pero qué pasó con esta semana de siete años? Porque el fin del mundo aun no ha ocurrido. Aquí es donde tenemos que entender que esta profecía es para el pueblo de Israel, leamos de nuevo lo que el ángel le dice a Daniel: «setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo«.

Pero cuando Cristo vino a la tierra el pueblo de Israel le rechazó, Jesús edifica su iglesia y hay una pausa de la relación con Dios para su pueblo Israel en lo que conocemos como la dispensación de la gracia. Veamos a continuación esta pausa en la relación de Dios con Israel documentada en la Biblia.

La dispensación de la gracia

Una y otra vez el Señor buscó que el pueblo de Israel se arrepintiera y se volviera a Él de todo corazón. Dice Jesús en Mateo 23:37 «¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste!». Ante el rechazo del pueblo de Israel (Juan 1:11) Dios, en su gracia y plan soberano abre la puerta a los gentiles.

Romanos 10:19 nos recuerda que Dios había dicho que provocaría a celos a su pueblo con un pueblo que no es pueblo (ver también Deuteronomio 32:21). En el capítulo 11 de Romanos Pablo nos habla de la exclusión del pueblo de Israel (Romanos 11:15) y compara a Israel como ramas de un olivo que fueron arrancadas y a nosotros los gentiles como ramas de olivo silvestre que fuimos injertados en su lugar (Romanos 11:17, 24). Luego de explicar esto Pablo dice:

«Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles; y luego todo Israel será salvo, como está escrito: Vendrá de Sion el Libertador, Que apartará de Jacob la impiedad

Romanos 11:25-26

La plenitud de los gentiles se refiere al aumento de la maldad, de la misma forma como ocurrió en Génesis 6 que todo designio de los pensamientos del hombre era solamente el mal (Génesis 6:5). Recordemos que como en los días de Noé así será en los últimos tiempos (Mateo 24:37). La frase «luego todo Israel será salvo» nos indica que Dios volverá a tratar con su pueblo escogido en el fin de los tiempos.

Hay muchos más pasajes respecto a esta dispensación de la gracia en la cual estamos, pero veamos solo unas citas que están en Efesios para complementar. Dice en Efesios 2:13 «Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo.».

Algunas personas no creen en esto pues dicen que el Antiguo Testamento no dice nada sobre este periodo de gracia, pero Pablo nos lo explica en el capítulo 3 de Efesios de la siguiente manera:

«misterio que en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres, como ahora es revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu: que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo, y copartícipes de la promesa en Cristo Jesús por medio del evangelio, del cual yo fui hecho ministro por el don de la gracia de Dios que me ha sido dado según la operación de su poder.»

Efesios 3:5-7

Te invito a leer todo el capítulo 3 de Efesios. Ahí vas a encontrar tres palabras: misterio, dispensación y gracia. En efecto esta dispensación de gracia en que vivimos actualmente es un misterio que no había sido revelado por Dios en el Antiguo Testamento.

Los siete años en Apocalipsis

Volviendo al tema de la tribulación observemos con detenimiento los datos que nos da Apocalipsis sobre la duración de este periodo de plagas y catástrofe mundial.

En la primera mitad de los siete años, en Apocalipsis 11:2 dice que los gentiles hollarán la ciudad santa 42 meses (42/12=3,5) y en Apocalipsis 11:3 dice que los dos testigos profetizarán por 1260 días (1260/360=3,5). También se reafirma que su obra es por 3 días y medio (Apocalipsis 11:9, 11).

En la segunda mitad de los siete años, en Apocalipsis 13:5 encontramos que el anticristo (personaje llamado la bestia) es facultado para actuar y pedir ser adorado por 42 meses, es decir, también tres años y medio.

El anticristo y su obra

Es importante mencionar que para que todo esto ocurra se requiere que el Templo de Jerusalén vuelva a ser construido, pues a la mitad de estos siete años el anticristo se autoproclamará como Dios en él (II Tesalonicenses 2:4). Este hecho es conocido también como la abominación desoladora (Daniel 12:11; Mateo 24:15; Marcos 13:14). Lo cual por cierto está cada vez más cerca de ser una realidad, pues hay varias organizaciones judías que están alistando todo para su edificación y funcionamiento. El regreso de los judíos a su tierra en 1948 es una señal más de que el tiempo está cerca, sobretodo porque en muy pocos años Israel se ha convertido en potencia mundial en varias áreas, entre ellas la militar. En la Biblia Israel es comparado a una higuera (Oseas 9:10) y Jesús dijo en Mateo 24:32: «De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca. Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas.».

Adicionalmente, sabemos que el anticristo instaurará un nuevo orden mundial bajo una sola moneda y un solo gobierno. Y cada día vemos como el mundo está buscando precisamente eso desde diferentes sectores y diferentes iniciativas.

Ahora, ¿qué pasa con aquellas personas en la tierra que se arrepientan durante la tribulación? Bueno pues su única esperanza será morir por Cristo, pues con este nuevo orden mundial nadie podrá acceder a servicios o alimentos sin la marca del anticristo (Apocalipsis 13:16-17). La Biblia nos habla de una gran multitud de los que prefirieron perder su vida (Apocalipsis 7:9;15:2). En cuanto al pueblo de Israel, Dios salvará a 144 mil judíos, 12 mil de cada tribu.

El diablo (llamado el dragón) será echado del cielo a la tierra (Apocalipsis 12:9-13) e iniciará una persecución sin precedentes contra los judíos pero Dios los protegerá. Recordemos que hasta la fecha el diablo tiene libre entrada en el cielo y aprovecha constantemente para acusarnos delante de Dios, no porque Dios no sepa lo que ocurre, sino porque el diablo se deleita en traer dolor al corazón de Dios (Job 1:6-12; Apocalipsis 12:10).

¿Te acuerdas que, como vimos en la primera lección, la iglesia no está en la tierra en este periodo? En este periodo la iglesia está en el cielo, en Apocalipsis 6 nos menciona que una buena parte de los creyentes, los que fueron muertos por la palabra de Dios, están delante del trono de Dios clamando por justicia (Apocalipsis 6:9-11).

Con estas aclaraciones estamos listos para en la siguiente lección enumerar cada uno de los castigos que vienen sobre este mundo. ¡Hasta la próxima!

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