¿Qué significa seguir a Cristo?

Cita bíblica: Lucas 9:57-62
«Yendo ellos, uno le dijo en el camino: Señor, te seguiré adondequiera que vayas. Y le dijo Jesús: Las zorras tienen guaridas, y las aves de los cielos nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza. Y dijo a otro: Sígueme. El le dijo: Señor, déjame que primero vaya y entierre a mi padre. Jesús le dijo: Deja que los muertos entierren a sus muertos; y tú ve, y anuncia el reino de Dios. Entonces también dijo otro: Te seguiré, Señor; pero déjame que me despida primero de los que están en mi casa. Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios.«
Seguir a Cristo


Seguir a Cristo es más que solo creer en Él, más que tener una religión, más que ir de vez en cuando a una iglesia, más que hacer cosas buenas y creer que eso será suficiente. Dios es un Dios celoso (Éxodo 34:14; Josué 24:19) y Él exige una entrega plena y completa. Si alguna vez te has preguntado qué quiere Dios de ti, la respuesta es que Él quiere todo de ti. Él quiere tu corazón (Proverbios 23:26), que lo ames con todo tu corazón, con toda tu mente y con todas tus fuerzas (Marcos 12:30) y además quiere tu total y completa obediencia (Deuteronomio 10:12). Dios no es un mendigo esperando por una limosna de parte nuestra. No, todo lo contrario, Él es el Ser Supremo, Creador de todas las cosas (incluyéndonos a nosotros) y quien merece toda la gloria, la honra y la adoración. Ejemplos de esto abundan, pero podemos mencionar a la iglesia de Laodicea, a la que Dios le reprochó que no era fría, ni caliente, sino tibia, provocándole asco al Señor (Apocalipsis 3:14-18), también podemos recordar al pueblo de Israel, cuando Dios les reprochó que sólo lo alababan de la boca para afuera, pero su corazón no era sincero (Mateo 15:8).

Durante el tiempo que Jesús estuvo aquí en la tierra, muchos prometieron seguirle, pero de la misma forma como en los ejemplos anteriores, sus corazones no eran completamente sinceros, su compromiso no era real, sus prioridades eran otras.
Meditemos en esta ocasión en los casos de tres hombres que estuvieron cara a cara con el Maestro. Tres hombres que fueron impulsados para seguir a Jesús, pero que al final preferían no adquirir un compromiso verdadero.

Seguirle por interés

    El primer hombre de nuestra historia se compromete a ir con Jesús a cualquier lugar, era de esos hombres que uno podría haber pensado que estaban dispuestos a todo por Jesús y su causa. Pero Jesús notó en este hombre un interés personal por obtener bienes materiales. Recordemos que Dios es omnisciente y Él sabe lo que pensamos aún antes de que lo digamos (Salmo 139:4) y Jesús (siendo Dios hecho carne) pudo leer los pensamientos de este hombre. Este poder de Jesús fue evidente también en otras ocasiones (Mateo 9:4; 12:25; Marcos 2:8). Pero volviendo al punto, así hay muchas personas hoy. Queriendo acercarse a Dios con el único propósito de que el Señor les prospere y les resuelva todos sus problemas económicos. Pero como el mismo Jesús dijo en otra ocasión: «Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.» Mateo 6:33 refiriéndose al sustento y abrigo.
    Son tantas las personas que buscan a Dios por este interés que muchos falsos predicadores con mensajes de prosperidad han tenido muchísimo éxito y a costa de los ingenuos han construido megaiglesias por todas partes. De estos profetizó el apóstol Pedro (2 Pedro 2:1-3). Huyamos de estos falsos maestros.
    Pero Jesús le recuerda a este hombre que él mismo no tenía propiedades para darle, recordándole que en este mundo estamos de paso, como extranjeros y peregrinos rumbo a la ciudad celestial (Hebreos 11:13).

    Seguirle de lejos

      El segundo hombre tenía una buena excusa para ese día no seguir a Jesús y probablemente cualquier otro día en que Dios le invitara tendría otra buena excusa para no hacerlo. Así también viven hoy muchas personas que se dicen ser cristianos. Dicen ser cristianos pero no van a la iglesia. Siempre tienen compromisos «más importantes» que atender. Un día es el estudio, otro día es el trabajo, después el matrimonio, luego los hijos, la política o la comunidad… Pero es importante estar cerca del rebaño (revisa el estudio del Salmo 23 para más detalles). La Biblia nos manda a no dejar de congregarnos (Hebreos 10:25) y a permanecer firmes y constantes (I Corintios 15:58).

      Seguirle de forma inconstante

        Un día sí otro día no. Un año sí, otro no. Jesús comparó a este tercer hombre con un agricultor que no se concentra en su trabajo. Ir con el arado viendo para otro lado producirá un trabajo mal hecho y al distraerse dejará trabajos sin terminar. La Biblia nos habla del hombre de doble ánimo (Santiago 1:8). Proverbios 24:21 nos advierte a no establecer fuertes relaciones con los veleidosos (inconstantes) ya que estos serán una fuente de problemas y conflictos. Por el contrario Dios está buscando hombres y mujeres fieles que luchen con valor y permanezcan en su puesto de batalla hasta el final. Hombres como el apóstol Pablo que al final de su vida pudo decir con convicción: «He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe2 Timoteo 4:7 Mujeres como Ester, que aún y cuando estén lejos de su familia y en peligro de muerte no claudiquen, sino que pongan a Dios en el primer lugar de sus vidas Ester 4:16

        Seguirle fielmente

        En varias ocasiones encontramos al Señor invitando a la gente a seguirle. Jesús hacía esta invitación de forma directa y sin rodeos. Lo podemos observar claramente cuando invitó a Leví (Mateo 9:9), el recaudador de impuestos que luego escribió el evangelio según San Mateo, también cuando llamó a Felipe (Juan 1:43), cuando hablaba con Pedro luego de haber resucitado (Juan 21:19) y al joven rico que no quería dejar todas sus posesiones (Marcos 10:21-22).
        De la misma forma hoy Jesús te está llamando, hoy Jesús te está invitando, su llamado es directo, su invitación es urgente y sus palabras son como las siguientes:
        «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.» Mateo 16:24

        Qué significa seguir a Jesús

        Sigue descubriendo más Enseñanzas de Jesús
        Comparte este artículo

        Añadir un comentario

        Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *