Significado de la parábola del sembrador

Cita bíblica: Mateo 13:3-9

«Y les habló muchas cosas por parábolas, diciendo: He aquí, el sembrador salió a sembrar. Y mientras sembraba, parte de la semilla cayó junto al camino; y vinieron las aves y la comieron. Parte cayó en pedregales, donde no había mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra; pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó. Y parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron, y la ahogaron. Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál a sesenta, y cuál a treinta por uno. El que tiene oídos para oír, oiga.»

Cultivar semilla

Jesús enseñó con una parábola sobre cuatro tipos de reacciones que se encuentran cuando las personas escuchan la Palabra de Dios. Será importante estar seguros de reaccionar correctamente a la Palabra de Dios, pues Jesús comparó al hombre que escucha sus palabras y las hace a uno que construyó su casa con un fundamento firme, de forma tal que cuando vinieron las tempestades la casa permaneció. Por el contrario, la persona que escucha su Palabra y no la hace es comparada con aquella que edificó su casa sobre la arena y cuando vino la tormenta todo se derrumbó (Mateo 7:24-27).

Estaba Jesús predicando en la playa cuando expuso la muy conocida parábola del sembrador, utilizando como base la actividad agrícola, la cual era muy importante en la sociedad judía de su tiempo.

El mismo Jesús explicó luego a sus discípulos el significado de esta parábola, pero ciertamente hay ciertos detalles que podemos mencionar para enriquecer nuestro estudio de este pasaje.

Antes de ver los cuatro tipos de reacciones de los que habló Jesús, no podemos pasar por alto al sembrador. Cuán necesario es que haya sembradores que estén dispuestos a salir, a dejarlo todo por ir y predicar la palabra de Dios. Su trabajo es sembrar, el crecimiento lo da Dios, quien trabaja en cada corazón (I Corintios 3:5-7).

La parábola del sembrador

Los de junto al camino

Jesús explicó que parte de la semilla cayó junto al camino. En Mateo 13:19 nos dice: «Cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino.». Así hay muchas personas, que como no entienden lo que la Biblia dice se encierran en su mundo, no le dan importancia a las cosas espirituales y prefieren vivir su vida alejados de Dios y su Palabra. También hay personas que comprenden muchas cosas de la Biblia pero que no pueden aceptar ciertos temas y es cuando el enemigo aprovecha para alejarlos aún más del camino correcto.

En la ilustración que Jesús hace nos indica que esta semilla está junto al camino, no está protegida en un sembradío o en una huerta, sino que es vulnerable a ser pisoteada o robada por los transeúntes. El enemigo de Dios utilizará incluso personas religiosas de ciertas sectas para confundir, atraer y terminar de destruir el mensaje de Dios en el corazón de estas personas.

Los sembrados en pedregales

«Y el que fue sembrado en pedregales, éste es el que oye la palabra, y al momento la recibe con gozo; pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego tropieza.»
Mateo 13:20-21

Estas son las personas a las que les gustó mucho la iglesia o la actividad a la que asistieron, pero que no han entendido que su fe y su confianza deben estar puestas en Dios y su Palabra. Entonces no tienen la fuerza espiritual suficiente para enfrentar los problemas, las tentaciones o los ataques del enemigo.

En esta parábola dice que estas semillas están donde no había mucha tierra para echar raíces. Las plantas necesitan tener suficiente raíz para nutrirse bien con el agua y los minerales de la tierra. Así también es muy importante nutrirnos cada día del agua (Efesios 5:26) y el alimento de la Palabra de Dios (Hebreos 5:12-14) y así no se seque nuestra vida espiritual.

Es por eso que es muy importante también que al ganar almas para Cristo invirtamos en la instrucción bíblica de los nuevos creyentes. La gran comisión no es completa sino les enseñamos la Palabra de Dios (Mateo 28:19-20), de otra forma el enemigo se encargará de desanimarlos y finalmente alejarlos de la senda.

Los sembrados junto a espinos

«El que fue sembrado entre espinos, éste es el que oye la palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa.» Mateo 13:22

Son muchísimas las personas que han escuchado la Palabra de Dios, pero que no van a la iglesia, ni le sirven en ningún ministerio, poniendo como excusa que están muy ocupados. Los motivos son de lo más variado: estudio, trabajo, la política, el trabajo social o incluso un pasatiempo que los obsesiona.

En este grupo también son típicas las personas que siempre están pensando en nuevos negocios con los que se comprometen activamente. Para este tipo de personas el consejo es el que dice Proverbios 23:4-5:

«No te afanes por hacerte rico; Sé prudente, y desiste. ¿Has de poner tus ojos en las riquezas, siendo ningunas? Porque se harán alas Como alas de águila, y volarán al cielo.»

Los sembrados en buena tierra

Estos son los que oyen la Palabra, la entienden y la llevan a la práctica (Mateo 13:23). Creyentes que han sido instruidos en la Palabra de Dios, es decir, que han echado raíces, que sin importar los problemas que vengan siguen adelante y que los afanes de este mundo no son su prioridad de vida.

Son esa buena tierra en la cual la semilla fue sembrada y que ha llegado hasta lo más profundo de su alma y sienten el deseo de permanecer fieles al Señor sin importar lo que pase. Estos son los que entienden desde un principio que en su condición de pecador no pueden más que humillarse delante del Dios tres veces Santo y entregarle su vida.

Para finalizar nuestra meditación, recordemos que el que siembra la Palabra no puede escoger el terreno en que va a caer la semilla, debe predicar el evangelio a toda criatura y cada corazón es un terreno incierto, fértil o estéril, pero a todos hay que tratar de ayudarles (Judas 22,23).
Nuestro deber es cuidar esas semillas que fueron sembradas en los corazones de tantas personas. No debemos dejar que esa semilla se pierda o el enemigo la arrebatará. Mateo 11:12 nos dice que «Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan.» Y en II Timoteo 4:2 Pablo exhortaba a Timoteo diciéndole: «que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina.»
2 Timoteo 4:2

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