Significado del Salmo 23

Cita bíblica: Salmo 23:1-6
«Jehová es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; Junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma; Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre. Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; Tu vara y tu cayado me infundirán aliento. Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando. Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, Y en la casa de Jehová moraré por largos días.«

Salmo 23
David, un humilde pastor de ovejas, el menor de ocho hermanos (I Samuel 16:10-11) reconocido por su coraje y valentía, pero especialmente por su estrecha comunión con Dios (I Samuel 16:18). Su legado incluye la composición de más de setenta salmos, que eran alabanzas dedicadas al Dios de Israel. No es casualidad entonces que en II Samuel 23:1 David sea reconocido también como el dulce cantor de Israel. Pero aún más importante que eso, fue reconocido por Dios mismo como el hombre conforme a su corazón (I Samuel 13:14).

Ser pastor de ovejas no es un trabajo fácil, las ovejas son conocidas por ser animales con muy poca inteligencia. Son criaturas que no saben cuándo parar de comer o beber y les cuesta mucho ver los peligros del camino. El pastor entonces tiene una ardua labor, no sólo protegiéndolas de depredadores naturales, sino hasta protegiéndolas de ellas mismas. El mismo David tuvo que aprender a enfrentar osos y leones para proteger a su rebaño (I Samuel 17:34-36) que por cierto fue la preparación que Dios utilizó para que en el futuro pudiera vencer al gigante Goliat, entre otras muchas hazañas.
Con este preámbulo concentrémonos de lleno en nuestro texto de hoy:

Jehová es mi pastor, nada me faltará

Jehová, el Dios de Israel, Él y sólo Él es el único digno de nuestra completa adoración. Si Él es el pastor entonces nosotros somos sus ovejas, Él es el que guía y nosotros debemos escuchar su voz. La forma de guiar un rebaño de ovejas no es golpeándolas desde atrás con una rama de un árbol. El pastor acostumbra ir adelante cantando y las ovejas reconocen la voz del pastor. Nuestro señor Jesucristo se refirió a este concepto en Juan 10:27-28 cuando dijo «Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.» Por cierto, para aquellos que dicen que Jesús no es Dios ahí les va esto: David nos dice en el Salmo 23 que Jehová es su pastor y Jesús dijo en Juan 10:11-14 que Él es el Buen Pastor. Es hermoso que David no haya dicho Jehová es el pastor, no, él dijo que Él era su pastor, aceptando su guía, su dirección y es en esa condición de sumisión a Dios que la oveja puede estar segura de que nada le faltará, no significa que tendrá todo lo que quiera, pero sí todo lo que necesita mientras deposite toda su confianza en su pastor. Pueden faltarle muchas cosas, sí, pero tiene al Pastor y eso es suficiente motivo para sentirse pleno y satisfecho. De este principio bíblico también habló Jesús en Mateo 6:33. La oveja puede confiar en que el pastor le llevará a los pastos delicados, sí, porque la oveja misma no sabe distinguir un buen pasto de uno malo que le haga daño.

Confortará mi alma

Es en el seno del pastor donde la oveja encuentra refugio y consuelo de las penalidades de esta vida. En el camino la oveja puede ser atraída y seducida para dejar el rebaño e irse a otros lugares, creyendo que estará mejor lejos del pastor, pero quedando a expensas de los depredadores y alimentándose de mala manera. Es triste saber que hay muchas personas que hoy viven así y tratan de llenar el vacío de sus corazones con las migajas que este mundo les ofrece, pero los verdaderos manjares sólo se encuentran en la cercanía del Pastor.

Unges mi cabeza con aceite

Las ovejas son muy susceptibles a parásitos que las atormentan constantemente. Insectos que las atacan en ojos y oídos, opacando su capacidad para ver el camino y para escuchar la voz del Buen Pastor. Reflexionemos un momento sobre esto: ¿Puedes identificar esos «parásitos» que te impiden seguir la senda por Dios trazada? ¿Puedes ver en tu vida a esos «insectos» que te impiden escuchar la voz de Dios? Este mundo está lleno de distracciones, no olvides lo que indica I Juan 2:15-17. El pastor sabe muy bien de esto y por eso aplica un aceite especial en la cabeza de la oveja para protegerla de estos peligrosos enemigos. Acudamos pues al Buen Pastor para que nos unja cada día con su Espíritu Santo y así podamos seguirle fielmente. El pastor típicamente carga una copa con este aceite para atender a sus ovejas, pero llama la atención que David hace suya la copa y se alegra de que esté llena.

En la casa de Jehová

El amor de David por la casa de Dios es indudable. Muchos años después, siendo ya rey, dedicó su vida a planear y reunir los materiales para la construcción del templo. En muchos de los Salmos podemos encontrar ese amor por estar en la casa de Dios (Salmo 84:10; Salmo 122:1). Es importante que durante nuestro peregrinaje en esta tierra tengamos puesta la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra y David lo expresa con esa certeza de que estando al cuidado del Buen Pastor, todo le saldrá bien y se enfoca en esa vida eterna que disfrutará en la verdadera casa de su Pastor en el cielo.


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