Significado del Salmo 91

Cita bíblica: Salmos 91:1

El Salmo 91 es uno de los salmos más conocidos. Es un Salmo que ha alentado a los creyentes a través de las diferentes épocas. Sus promesas han sido, son y serán la esperanza de millones de cristianos.

El que habita al abrigo del Altísimo Morará bajo la sombra del omnipotente

Hemos sabido también de personas que mantienen en la sala de su casa una Biblia abierta justo en este salmo. Algunos quizá por tradición, otros esperando que algo de todas las bendiciones que en este salmo se dicen venga a su hogar.

No quiero desilusionarte si eres de los que creyó que tener una Biblia abierta en la sala de tu casa traería bendición sobre tu vida. Pero lo cierto es que la Biblia no es un talismán, una protección contra los malos espíritus, ni mucho menos un amuleto para la buena suerte. Su poder se haya cuando la aplicamos a nuestra vida, cuando la obedecemos, cuando escuchamos la voz de Dios a través de ella invitándonos a tomar una decisión.

Aun así las palabras de este Salmo precioso son el deseo y el anhelo de muchos creyentes, sobretodo cuando se encuentran pasando momentos difíciles, por alguna situación que trajo dolor y tristeza a sus corazones. Pero veamos con detenimiento lo que este salmo dice.

El que habita

Lo primero es que este pasaje lleno de promesas y bendiciones inicia con una condición, un requisito o una cláusula, un requerimiento necesario para poder hacerse acreedor de todo lo que luego se enuncia. Todo lo que se ofrece en este salmo (ahorita veremos en detalle) está dirigido para la persona que habita al abrigo del Altísimo. No para la persona que preguntó de vez en cuando por Él, ni para la persona que le visita de vez en cuando, ni aún para aquella que solo lo visita los domingos por la mañana. No, para apropiarse de todas estas promesas se requiere una convivencia íntima cada día y cada hora con el Creador de todas las cosas.

Esto me recuerda lo que dice Mateo 6:33 «Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. También las palabras que Cristo dijo en Mateo 10:39 «El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará.« En otro pasaje Cristo dijo también que para ser sus seguidores debemos negarnos a nosotros mismos (Mateo 16:24). Muy al contrario, muchas personas están viviendo hoy bajo la filosofía de este mundo, creyendo que lo más importante en esta vida es ser felices y vivir la vida al máximo. Sin entender que nuestro verdadero propósito para estar aquí, el máximo sentido de nuestra vida se halla en Dios. La verdadera plenitud sólo la hallaremos cuando vivamos para hacer feliz a Dios, cuando hagamos todo lo que a Él le agrada, cuando hablemos y pensemos cada día más como Él.

Una y otra vez encontramos en la Biblia el deseo de Dios de tener esa intimidad con el ser humano. Una verdadera relación personal. Algo mucho más que una religión. Veamos algunos pasajes sobre esto:

  • «La comunión íntima de Jehová es con los que le temen, Y a ellos hará conocer su pacto.» Salmos 25:14
  • «Porque Jehová abomina al perverso; Mas su comunión íntima es con los justos.»
    Proverbios 3:32
  • «He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo,Y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría.» Salmos 51:6
  • «Pero así dice Jehová a la casa de Israel: Buscadme, y viviréis;» Amós 5:4
  • «He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo
    Apocalipsis 3:20

La sombra del omnipotente

No sé si te ha tocado ir a un lugar muy caluroso y encontrar un gran árbol y refrescarte bajo sus ramas, pero te puedo asegurar que se siente un gran alivio. Hasta Jonás experimentó eso en la ciudad de Nínive (Jonás 4:6). Dice en el libro de Job que los jornaleros añoraban la sombra al final del día (Job 7:2) y si conoces personas que aun se dedican a la agricultura y ganadería te dirán lo mismo. Pues una jornada de trabajo bajo el sol es algo realmente extenuante que requiere de indumentaria adecuada, mucha energía y condición física.

Bueno pues qué mejor sombra que la del Omnipotente, del Todopoderoso, del que todo lo puede, del que es tan grande que los cielos de los cielos no lo pueden contener (I Reyes 8:27). Es en Él que podemos encontrar el verdadero alivio para nuestras almas de todo lo que en este mundo nos aflige. Por eso Jesús dijo: «Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar Mateo 11:28

Te has puesto a pensar qué hermoso será cuando, como hijos de Dios, salvados y redimidos por nuestra fe en Jesús, lleguemos al cielo y se cumpla lo que dice Apocalipsis 21:4: «Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron Es decir, Dios, de una u otra forma cumplirá su promesa, sino en esta tierra, lo hará en la venidera. Este es un versículo especial para recordar cuando el desánimo quiera venir a tu vida. Cuando eso suceda recuerda todas las promesas del Señor. Él es fiel a su Palabra y la cumplirá.

Lo que Dios promete

A continuación las promesas de Dios incluidas en este maravilloso salmo para todos aquellos que hayan puesto como prioridad en sus vidas habitar en su presencia:

  • Protección (prácticamente en todo el capítulo) de enfermedades (Salmo 91:3, 6, 10), de enemigos (Salmo 91:3, 5) y de peligros (Salmo 91:13)
  • Guía (Salmo 91:11-12)
  • Respuesta a la oración (Salmo 91:15)
  • Larga vida (Salmo 9:16)

Para terminar medita en las siguientes preguntas: ¿habito o visito al Altísimo? ¿Qué me impide lograr esa íntima comunión con Él?

No olvides incluir un comentario y compartir en tus redes sociales si este devocional fue de bendición para tu vida.

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